Juventud Femenina
domingo, 20 de mayo de 2012
  Columna de Asesoras  

 

 

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Te quiero vs Te amo

 

Cuando queremos a una persona, surgen dos tipos de expresión frente a ella: “te quiero” o “te amo”. Se me ocurre pensar que la primera frase corresponde más al grado del amor primitivo, o sea, ese grado del amor donde el centro todavía está puesto en el YO. La otra persona me cae simpática porque responde a lo que yo busco y quiero. O sea, la quiero porque la necesito, porque me hace bien. Lo cual no está mal, todo amor debe comenzar por el grado del amor primitivo si quiere llegar a ser un amor auténtico. En este grado se vive la alegría del primer amor, ese primer amor que nunca se debe olvidar ya que es lo que nos hace recordar por qué elegimos tal o cual camino o tal persona. Sólo que si se queda en este grado del amor, entonces no prevalecerá, se terminará.

 
En cambio, cuando decimos “te amo” el compromiso es diferente, se trata de una frase muy reservada para unas pocas personas, personas con las que compartimos su destino, con las que nos queremos comprometer en serio. O sea, cuando digo “te amo” ya no estoy pensando tanto en mi propio bien, sino en el bien de la otra persona. Al decir “te amo” el YO empieza a peregrinar hacia el TU para salir el encierro en sí mismo, ese encierro que genera tanta angustia e inseguridad, para verse librado por la fuerza del amor y de la entrega, esas fuerzas que regalan libertad al alma.
 
Meses atrás, en el artículo “Una sexualidad ordenada” hablábamos del desafío de unir el instinto del alma en la pareja, esas almas que se asemejan, que comparten, que se complementan pero que no dejan de mantener su autonomía. O sea, se trata de la fascinante tensión entre ser uno -con su originalidad y riqueza- y compartir con el otro, ser uno y dejarse complementar por el otro. O sea, ser uno pero sin dejar que prevalezca el YO enfermizo, sino que el YO comience a girar en torno al tu amado.
 
Fue muy lindo leer el artículo de Jor sobre “El Papa del amor auténtico”. Se lo hice leer a un familiar muy querido y muy cercano, a quien valoro mucho y que próximamente se está por casar. Me respondió:
 
“Lo que cuesta ahora es vivir considerando que vamos a ser dos, todo cuesta, pero le vamos a poner actitud.”
 
Obviamente se trata de un varón, que con la capacidad de síntesis propia de los varones, supo llegar al núcleo del asunto, a la clave de la fidelidad, al punto álgido en toda relación humana en estos tiempos de tanto individualismo: ser dos.
 
Si pensamos en la palabra AMOR, tiene la A de “te Asumo”. ¿Qué significa esto? En la etapa del “te quiero” la persona amada se nos presenta como el Príncipe Azul, es la persona perfecta, corresponde a todos mis sueños, por eso la quiero. Pero en la etapa del “te amo” ya el Príncipe Azul comienza a tener algunas imperfecciones que no me agradan, le descubro un lunar, la nariz chueca o no sé qué cosa que ya no lo hace tan lindo. Pero como el amor fue creciendo y mi YO fue peregrinando hacia el TU, no me pesan tanto esas imperfecciones, porque comienzo a asumir a la persona así como es, con lo bueno y con lo malo. La empiezo a amar por ella misma, pensando en ella misma, no tanto en mí mismo. Es la etapa del realismo, ya no amo en sueños, sino que empiezo a amar a una persona concreta, una persona real que tiene luces y sombras.
 
Cuando decimos “te Asumo”, asumo su historia, su pasado, con lo bueno y con lo malo, asumo sus errores y no se los “echo en cara”, no la cuestiono por lo que pasó, aunque me cueste sobrellevar las consecuencias de su historia... Asumo sus debilidades de carácter, sus sombras, sus puntos fuertes y débiles, la asumo sin pensar que esa debilidad va a cambiar pronto y que se trata sólo de tolerar un tiempo hasta que cambie, porque puede ser que nunca cambie. O sea, asumo a la persona con responsabilidad, con seriedad. Sin decirle “asumo hasta aquí, “esto ya no lo puedo asumir”. Quizás surja la pregunta: ¿hasta dónde asumir las debilidades de la otra persona? Esta pregunta es propia del noviazgo, el noviazgo es la etapa para conocerse. Es la etapa donde me pregunto: ¿podemos llegar juntos a nuestros anhelos de vida, o las debilidades que nos acompañan nos impiden el camino? El noviazgo es la etapa del conocimiento del alma, la etapa de la comprobación de si las almas tienen afinidad a pesar de todas las debilidades…
 
Juan Pablo II decía: “Pero el amor también es responsabilidad, cuando un hombre y una mujer están unidos por un amor en verdad, uno asume el destino del otro y su futuro como si fueran propios y eso puede llevar dolor y sufrimiento, pero es la única forma de amar y no hacer del amor un juego”. Se trata de vivir la aventura de un amor sólido, un amor realista, un amor con cimientos, un amor que deja de lado sus propias ideas y caprichos, para empezar a tener ideas juntas, proyectos juntos, fundados en el respeto y la valoración de la otra persona.
 
Te Asumo para la mujer puede significar respetarle los tiempos en que el hombre quiere estar solo, respetarle sus silencios, sus pocas palabras. Para el varón puede significar darse tiempo a escuchar a su mujer, demostrarle cariño, afecto.
 
Es tan común escuchar casos en que frente a los problemas, uno le echa la culpa al otro. Es común escuchar matrimonios separados que dicen: “estoy separado contra mi voluntad”, o sea, él o ella no están de acuerdo en la separación, o sea, se separó porque el otro le pidió que se fuera, pero una separación no llega de la nada, habrá algún motivo por el cual uno de ellos pide que el otro se retire. Yo puedo no querer algo, pero si no me preocupo por cultivar lo que quiero, entonces es muy fácil caer en lo que no quiero.
 
La palabra AMOR tiene también la M de “te quiero Mejor”. Si en el vínculo con la persona que amamos hay respeto y valoración, nunca debo tomar a mal una corrección fraterna. Sólo los que nos quieren de verdad se animan a decirnos lo que podemos mejorar. Porque es tan incómodo decir lo que no es tan bueno en el otro, que si no se trata de una persona a la que valoro y aprecio mucho, no me tomo el trabajo de tener que decírselo. No pocas veces surge la competencia entre la pareja, uno quiere prevalecer frente al otro. Entonces en lugar de corrección fraterna, puede haber anhelos de ventajas competitivas… “yo le hago sentir su debilidad para que sienta que soy superior”. Por supuesto, se trata de cosas subconscientes, o sea, lo hacemos sin darnos cuenta. A veces brindamos ayudas que rebajan en dignidad y no nos damos cuenta: “lo hago yo porque vos no sabés, porque no te sale”, y si bien estoy haciendo algo que va a mejorar en algo la situación de la otra persona, lo estoy haciendo de tal manera que la rebajo en dignidad. Entonces esa ayuda, en lugar de acercarme al TU, me aleja de él.
 
Es una gracia encontrar a una persona que nos conozca tanto -que nos haya Asumido- que sepa decirnos cuáles son nuestras debilidades. Es siempre una gracia y nunca una desventaja competitiva. Esto se nos tiene que grabar hondo en la mente y el corazón, porque la primera reacción que nos sale al escuchar que nos dicen algo que no es tan bueno de nosotros, es querer defendernos, justificarnos, y por eso hasta nos enojamos… y quizás respondemos agrediendo verbalmente. En un vínculo de amor no hay competencias, sino siempre la búsqueda del bien del otro. Yo velo por el bien del otro y el otro vela por mi propio bien. Velar por el otro significa una permanente renuncia a mi YO enfermizo, ese YO que quiere ver sólo mis necesidades, que busca satisfacer sólo lo que yo veo o anhelo. Ese YO que espera que el otro se adapte siempre a mi modo de ser, a mi modo de ver las cosas, a mi modo de actuar.
 
Pero poder decirle al otro lo que veo que puede mejorar, exige vencer primero esa falta en mí, o al menos intentar vencerla, preguntarme cuánto llevo yo de eso que veo. Porque si no puedo caer muy fácilmente en “proyecciones”, decirle al otro lo que yo arrastro como falta, ver en el otro las debilidades que yo tengo. Y entonces la relación se vuelve aplastante, agresiva o enfermiza.
 
“Te quiero Mejor” es lo mismo que decir “te quiero feliz”, “quiero que seas feliz y por eso me duele ver cómo sufrís por esta o cual falta que llevás y que quizás no percibís. El “te quiero Mejor” es conocer a la otra persona, saber lo bueno que lleva y que puede dar, motivarlo a que de lo mejor y hacerlo siempre desde lo positivo. Cuenta la Hna. M. Petra cuando era una chica de la Juventud Femenina y trabajaba como Secretaria del Padre Kentenich, que ella no solía combinar bien la ropa, pero que un día que llegó a la oficina, el Padre la vio y le dijo: “¡qué linda le queda esa blusa!”. Ella lo primero que pensó fue: “¿Qué habrán tenido las otras blusas que nunca antes me dijo qué linda blusa?” Entonces le dijo al Padre ¿y qué tiene esta blusa? Le respondió: ¿va con su forma de ser? Entonces la Hna. M. Petra termina diciendo: “Así educaba el Padre a un adulto. ¿Cómo? Sin decir: ¡eso es malo! ¡eso está feo! ¡eso no se hace! No dijo nada de eso, sino que elogió lo bueno para despertar en mí el deseo de ser siempre así, para que el Padre me aplaudiera siempre. Si el educador actúa de esta manera en cosas exteriores, no duele sino que da alegría”.
 
Se trata de decir las cosas no para vengarme de algo que me hizo sufrir, sino para ayudar al otro con una actitud sincera de desprendimiento de mi propio honor. Algunos consejos que quizás puedan ayudar a la hora de decir las cosas:
 
  • Antes de decir lo que no es tan bueno, resaltar lo bueno y positivo de la persona. “yo te conozco y sé lo generoso y bondadoso que sos, por eso me parece que tal actitud no va con lo que yo conozco de vos…”
  • Asumir que uno puede estar equivocado en lo que dice: “puedo estar equivocado, pero me parece que…” Siempre hablar desde mi yo. No decir: “vos actuás de tal manera” sino “yo me siento mal cuando actúas así…”
  • Asumir que uno puede llevar la misma falta: “mirá, te lo digo porque yo también lo sufro y creo que juntos nos podemos ayudar…”
 
Y por último, la frase “te amo” tiene la O de “te valOro y te respetO”.
 
“Te valOro”, es algo que es obvio –porque sino no me quedaría cerca de la persona amada- pero que en el día a día se olvida, no se expresa. Y después sucede que decimos las cosas cuando fallece la persona… Hay que ser astutos y decirlo antes, ¿por qué astutos? Porque no hay nada mejor para mantener vivo el amor que expresar lo que valoramos y admiramos de la otra persona. Decirlo más veces de lo que podemos llegar a decir lo que no admiramos. Expresar y traer a la conciencia lo que valoramos, es lo que me recuerda por qué elegí yo estar con esa persona. Valorar y expresarlo ayuda a elevar la autoestima del otro, a sentirse útil y a la vez reconocido por el otro. Se trata de reconocer el valor del otro para mí, reconocer y expresar. A veces el orgullo no nos deja decir tan fácilmente lo que valoramos del otro. Pero tengamos presente que el orgullo nos encierra en nuestro yo, y nosotros ya queremos caminar del YO al TU. Por eso, cada vez que expreso lo que el otro significa para mí, estoy dando un paso en esa peregrinación.
 
En este valorar pueden pasar dos cosas: valorar tanto al otro que se pierde el sentido de la propia valoración (sobre todo esto se puede dar en personas con autoestima baja), o tener claro que la valoro, pero no hago nada para demostrarlo.
 
En el primer caso, mi vida gira en torno a las capacidades y bondades del otro y no sé hacer nada por mis propios medios. Me hago dependiente del otro de una forma enfermiza, al punto que si por x motivo la relación termina, ya no sé qué hacer, no me sé valer por mí misma. O también puede pasar que por supravalorar al otro, no me valoro a mí, no me respeto mis tiempos y mis modos. Y esto poco a poco va llevando a que me sienta mal, a que sienta que no crezco en el vínculo. A su vez, la otra persona, al ver que dependo tanto de ella, puede sentirse agobiada… hasta ahogada.
 
En el segundo caso es común escuchar a muchas personas que dicen: “ella es todo para mí” pero le son infieles a su pareja, o “ella es todo para mí” pero la descuidan por el trabajo, o “ella es todo para mí” pero no la dejan crecer en su originalidad, no la dejan expresarse…
 
La importancia del valorarse mutuamente está en reconocerse mutuamente el valor de cada uno, reconocer que lo que yo no tengo, me lo regala el otro y así me complementa. No hay alegría más grande que saberse complementado, no competido, saberse necesario para el otro, no utilizado… Pero si no hay diálogo, o gestos que lo expresen, entonces es muy fácil caer en la desvalorización.
 
Cuántos matrimonios hay que dicen: “mi personalidad tiene x rasgo, por eso él –o ella- me ayuda, me complementa”. O por ejemplo un caso que me impresionó mucho, es bien simple pero bien lindo. Íbamos con una amiga en el auto con su papá, y de repente el señor paró frente a un quiosco y compró un chocolate. Lo primero que pensé es que lo abriría para compartirlo con nosotras, ya que no me parecía común que un señor de esa edad quisiera comer chocolate –no sé por qué, pero tenía esa idea-. Lo lindo fue que dijo mirando a su hija: “esto es para tu mamá, porque valoro mucho su sonrisa cuando le regalo chocolates…” Siempre me quedó el sentimiento: cuánto se puede hacer con tan poca cosa. La actitud de ese señor se me quedó grabada hasta el día de hoy y ya han pasado casi 15 años de esta historia…
 
La O de “te respetO”. El Padre Kentenich nos enseñaba que el respeto vale más que el amor. Qué real que es esto… puedo hacer tantas cosas por amor pero no me doy cuenta que –con esas cosas- puedo estar dañando al otro… entonces, después no entiendo por qué la otra persona ya no me quiere, o por qué se ha debilitado la relación. En cambio, si respeto a la otra persona, entonces es difícil hacer algo que lo dañe. Lo que prevalece siempre es el bien del otro, con esto tengo la pauta de cómo comportarme, de cómo actuar. Respetar los tiempos del otro, los modos del otro, los sentimientos del otro. Darse tiempo a conversar, escuchar, dialogar, para así entender que algo que para mí es insignificante, para el otro puede ser un tema serio, un tema que le duele, que lo hace sufrir.
 
Respeto es no invadir los espacios del otro, por ejemplo algo tan simple como no interrumpir cuando la otra persona está hablando, no entrometerse en sus ámbitos privados –si es que la otra persona no me lo pidió expresamente-, no contradecirla en público, no hacerle bromar irónicas, y tantas cosas más.
 
El respeto es el aroma del amor. Por respeto no le hablo con malas palabras, por respeto la escucho, por respeto la espero, por respeto la apoyo.
 
La respuesta al artículo de Jor termina también con pocas palabras: pero le vamos a poner actitud. Poner actitud. Qué importante es esto. Los vínculos interpersonales no son fáciles, pero es lo único que nos regala verdadera felicidad, por eso vale la pena poner la actitud de cambiar. Poner actitud y por sobre todo ¡acción! No quedarnos sólo con la actitud, dar un paso más, llevar la actitud a la acción, entonces así seremos personas capaces de amar y de dejarnos amar.
 
Que la Mater, que es la Reina del amor hermoso, nos capacite a cada una para vivir un amor verdadero, un amor sólido, un amor capaz de entregarse por el otro para salir del encierro del YO y caminar hacia la alegría del TU. Sólo viviendo un amor verdadero seremos capaces de renovar nuestra vida y la vida de los que nos rodeen. Por eso vivamos a pleno nuestro lema y “de la mano del Padre, ¡renovamos la vida!”, que nuestro Padre y Fundador las bendiga a cada una y las haga recorrer de su mano la escuela del amor auténtico.
 
Hna María Sol

Comentarios

# Lourdes Auchterlonie
viernes, 20 de mayo de 2011 12:33 p.m.
Muy buen articulo Hna !! La sentí como si nos lo hubiera estado dando personalmente, Espero otros como éstos !
Unidas en Ella!
# mili gd
viernes, 20 de mayo de 2011 12:59 p.m.
la Hna María Sol, tiró la verdad de la milanesa!!!!!! es así ... muy lindo!!
# Luci Carrasco
viernes, 20 de mayo de 2011 10:12 p.m.
Hermoso Hna! Ha sido muy providencial este articulo! Hermoso!!!
# Caro Migani
viernes, 20 de mayo de 2011 11:34 p.m.
Hermana Que Bonito Articulo mientras lo lei lo senti como imaginandome esas situaciones como que ERA PARA MI jeje un saludo desde SAN JUAN
# maqui marcos
sábado, 21 de mayo de 2011 09:45 p.m.
hermana muy lindo articulo, senti como si me lo fuera diciendo, me acuerdo una vez en villa warcalde en mi retiro de alianza tuvimos una charla muy parecida a este articulo.
gracias por la formacion!
unidas en Maria

# Bel Bernal
domingo, 22 de mayo de 2011 07:53 a.m.
Muy grande este articulo
# Mari Coto
domingo, 22 de mayo de 2011 02:09 p.m.
Hermana Maria Sol! La felicito por el articulo, la verdad que muy lindo y profundo!
Muchas Gracias por compartir este tema tan importantes para nosotras que es cultivar el AMOR VERDADERO!
Un saludo muy grande:)
# Jorgelina
domingo, 22 de mayo de 2011 08:06 p.m.
Realmente la felicito hermana!!! hermoso el articulo , se sintió escrito de forma muy personal! eso es lo que necesitamos : herramientas concretas que nos ayuden a crecer en el diálogo para caminar juntos hacia un Amor auténtico. Se paso con el artículo , hermoso!
# monica
domingo, 22 de mayo de 2011 08:15 p.m.
MUCHAS GRACIAS, HERMOSO INFORME, COMONOS HABLA VOZ DEL TIEMPO, COMONOS DECIA EL PADRE KENTENICH, SOMOS UNGRUPO DE MATRIMONIOS DESDE HACE 8 AÑOS Y ESTO NOS PUEDE AYUDAR MUCHISIMOOOOOOOOO GRACIASSSS
# Romi
domingo, 22 de mayo de 2011 08:17 p.m.
Muy buen resumen de lo que significa amar a alguien, gracias Hna! Saludos!
# Made
lunes, 23 de mayo de 2011 10:25 a.m.
Querida Hermanita!! Me encantó el artículo! Muy profundo... Lo que andaba buscando! Un beso grande
Unidas en oración siempre siempre.
Tu JF
# Luisi
lunes, 30 de mayo de 2011 10:05 p.m.
EL MÁS HERMOSO Y REALISTA ARTÍCULO :)
# Lu
martes, 31 de mayo de 2011 11:48 a.m.
Que lindo articulo hermana!!!!
# Lu Minero
viernes, 03 de junio de 2011 07:32 a.m.
Hermoso artículo Hna, palabras que me llegan más que nunca, muchas gracias!
# Edu Grossi
sábado, 04 de junio de 2011 02:19 p.m.
Hermana querida, un artículo lleno de sabiduría y de razón que penetran hasta el alma!
Que alegría haber escuchado y seguido la recomendación de leerlo que me hizo una gran Jf.
Continúe con su labor de alumbrarnos el camino con palabras tan bellas pero tan ciertas a la vez!

# Rosario Arias
jueves, 09 de junio de 2011 07:10 a.m.
Muy lindo y profundo el artículo Hna un saludo muy grande Rochi Arias de Salta !
# mariana
domingo, 19 de junio de 2011 11:14 p.m.
muy lindo Hermana!lo leimos en pareja!

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